Cuando la fachada empieza a “estallar”: diagnóstico experto, ensayos y reparación con descuelgue
En edificios residenciales con fachada de ladrillo cara vista, es frecuente que con los años aparezcan fisuras, pérdida de material, exfoliaciones e incluso desprendimientos puntuales. En muchas ocasiones se señala a “la humedad” como única culpable, pero la realidad suele ser más compleja: material + agua + detalles constructivos pueden combinarse y acelerar el deterioro.
En un caso analizado en Boadilla del Monte, la patología se hizo evidente en varias orientaciones, con mayor intensidad en las fachadas menos soleadas. El objetivo era doble: detener la degradación y reducir el riesgo en zonas de tránsito, sin caer en reparaciones “cosméticas” de corta duración.
1) Qué significa que el ladrillo “se estalle”
Cuando una pieza cerámica absorbe agua y se somete repetidamente a ciclos de congelación y deshielo, el hielo incrementa su volumen dentro de los poros del material. Esa presión interna genera tensiones que acaban provocando microfisuras y, con el tiempo, roturas por exfoliación y pérdida de masa en la cara vista. Es un mecanismo típico de heladicidad (durabilidad frente a hielo-deshielo).
En la práctica, esto se traduce en piezas que se ven “abiertas”, desconchadas o con la cara exterior disgregada. Y si además el agua discurre por la fachada sin control (por ausencia de remates), el proceso se acelera.
2) Por qué el diagnóstico no se improvisa: la importancia de los ensayos
La inspección visual aporta indicios valiosos (patrón de daños, orientaciones, zonas de saturación, juntas erosionadas), pero cuando se sospecha que existe un problema de calidad del material, conviene confirmarlo con ensayos.
Los ensayos de hielo-deshielo permiten evaluar el comportamiento del ladrillo frente a ciclos térmicos, identificar si presenta una resistencia insuficiente y, sobre todo, evitar una trampa muy común: reparar sin corregir la causa. Si el material de origen es vulnerable, una reparación parcial sin estrategia puede “aguantar” poco tiempo y obligar a repetir la intervención.
Los ensayos de hielo-deshielo ayudan a confirmar si determinadas partidas de ladrillo tienen un comportamiento deficiente frente a la heladicidad.
3) El otro gran acelerador: remates mal resueltos (albardillas, goterones y vierteaguas)
Un ladrillo vulnerable sufre, pero si además el edificio presenta ausencia de albardillas o remates ineficaces, el agua se conduce directamente sobre el paramento y se produce humectación continuada. En patología de fachada, estos “pequeños” detalles son enormes: sin goterón, sin vierteaguas y con juntas envejecidas, el agua entra y sale constantemente del sistema, arrastrando sales y provocando eflorescencias.
4) Por qué la solución pasa por el descuelgue (trabajos verticales)
En edificios en altura, la reparación debe ser precisa, segura y compatible con la vida diaria de la comunidad. Por eso, en este tipo de casos, la ejecución mediante trabajos verticales (descuelgue) es especialmente eficaz:
- Acceso directo a los paños dañados sin desplegar andamios extensivos.
- Retirada selectiva y reposición de piezas deterioradas (sin “levantar” de más).
- Rejuntado y saneado controlado, mejorando la estanqueidad superficial.
- Aplicación uniforme de hidrofugantes compatibles con fábrica cerámica.
- Menor impacto en zonas comunes y reducción de plazos en muchas tipologías.
El descuelgue permite intervenir con precisión en ladrillo cara vista, juntas y remates, minimizando afecciones.
5) Qué incluye una intervención bien planteada
Una reparación duradera no es “tapar grietas”. Debe combinar corrección de daños y mejora del comportamiento frente al agua:
- Reposición de ladrillos dañados y rejuntado técnico donde proceda.
- Limpieza del paramento y tratamiento de eflorescencias si existen.
- Aplicación de hidrofugación transpirable (permeable al vapor).
- Colocación o sustitución de albardillas, vierteaguas y remates con goterón.
- Medidas de seguridad: protección de zonas de paso y control de riesgos por caída de objetos.
Conclusión: en patología de fachada, acertar el diagnóstico es ahorrar dos veces
Cuando una fachada de ladrillo cara vista empieza a “estallar”, el origen suele ser multifactorial. La diferencia entre una intervención que dura y otra que se repite está en el diagnóstico experto: inspección técnica, comprensión del sistema constructivo y, cuando procede, ensayos (como hielo-deshielo).
En Dirección Facultativa realizamos estudios de patología y definimos soluciones de reparación con criterios de seguridad, durabilidad y mantenimiento, incluyendo trabajos de descuelgue cuando es la opción más eficiente para edificios en altura.
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